Nunca me han gustado los relojes inteligentes. Un Fitbit está bien, pero solo para hacer deporte.
En mi día a día, me gusta llevar un reloj de verdad. Al probar el Smartlet, pude hacer ambas cosas: seguir llevando un reloj que realmente me encanta y seguir controlando mi estado físico.
Dos usos, una muñeca. Y si eres más de relojes inteligentes (Apple, Samsung, Garmin, etc.), la idea es la misma.